
Haría falta cientos de páginas para escribir un libro sobre
el ambiente social de este café. Si algún lector rompiese sus
páginas para redactar otro a su gusto, eso sería otra historia.
La Cervecería Madrid tiene la suya propia, en sus paredes se podía apreciar el paso del tiempo. Quizá, también estaban grabadas las voces de generaciones de tertulianos, hablando de Arte, Literatura, Política o Amor. Porque, también en este café había amor, casi un siglo de amor. Pero ahora, como las páginas arrancadas de un libro, sus paredes fueron destruidas, y con ellas, dos murales de Uiso Alemany, un artesonado del siglo XIX y una pinacoteca con cuadros de Constante Gil conocida en todo el mundo.
Con esta obra, pretendo mantener vivo el recuerdo de una generación de tertulias que hicieron historia en este café.